Emisora Virtual de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción

Homilía Realizada en la Asamblea Pastoral 2015

Homilía Realizada en la Asamblea Pastoral 2015 Foto: tomada de la web

Durante la Eucaristía en la Asamblea de Pastoral Parroquial El Padre Oscar Orlando Jiménez Gómez dirigió su homilía enfocado a la nueva evangelización, en el cómo ser discípulos hoy. Planteaba que sólo se puede hacer discípulo de Jesucristo mediante un encuentro con Cristo vivo, Igualmente resalto siete novedades importantes para todo discípulo cristiano

Les compartimos su Homilía.

Estamos ante el fin de una época, está naciendo una era nueva, una nueva cultura, una nueva forma de pensar, de ser, de vivir. Estamos ante un cambio que afecta personas, instituciones, comunidades, leyes, costumbres, identidades valores. Esto se percibe a diario, los jóvenes muchas veces no saben cómo situarse en el mundo, no se siente comprendidos, los padres no saben cómo trasmitir la herencia de valores que ellos recibieron. Vemos cómo cambia todo en la escuela, en la política, cómo hay retos y desafíos nuevos en la economía. Parece que muchos quisieran despojarse de todo lo que han vivido y de todo lo que tienen, para hacer un borrón y cuenta nueva, iniciar de nuevo.

Ante este cambio del mundo, nosotros nos preguntamos ¿cómo evangelizar hoy, cómo transmitir esa sabiduría, esa vida, ese tesoro, esa gracia del evangelio al mundo de hoy?

La reflexión fue mostrando que el gran tema de la nueva evangelización propuesto por el Papa Juan Pablo II desde 1983 como preparación para el quinto centenario de la evangelización en América, había que aplicarlo y traducirlo de un modo concreto en este momento. Y ¿cuál es el modo de traducir hoy nueva evangelización? ¿cómo evangelizar hoy? La nueva manera de realizar hoy la nueva evangelización es hacer discípulos y misioneros de Jesucristo.

Entonces ¿cómo hacer hoy discípulos? ¿cómo hacer hoy misioneros de Cristo? Las otras Conferencias habían estudiado el tema de la evangelización desde distintas perspectivas, desde distintos ángulos, según las circunstancias del momento. Aparecida estudia el tema de la evangelización aplicado directamente a las personas, no se trata ya de hablar de evangelización, vamos a lo que hay que hacer, discípulos y misioneros de Jesucristo.

¿Cómo hacer discípulos de Jesucristo hoy? Sólo se pueden hacer discípulos de Jesucristo mediante un encuentro con Cristo vivo, porque si hablamos de discípulos presuponemos que hay un maestro, entonces hay que encontrar ese maestro, toca entrar en relación con ese maestro, toca sentarse a los pies de ese maestro a aprender las verdades definitivas que Dios quiere trasmitirnos. El encuentro con Cristo es la raíz, la fuente y la cumbre de la vida de la Iglesia y el fundamento del discipulado y de la misión. Cuando se llega a comprender esto, se entiende lo de san Pablo: Todo es basura frente al sublime conocimiento de Cristo Jesús mi Señor.

El encuentro con Cristo es el punto de partida, es requisito indispensable si nosotros queremos ser discípulos de Cristo. ¿Por qué hay tantos católicos que no viven con coherencia de fe, por qué hay tantos católicos que se van de la Iglesia, por qué hay tantos católicos alejados de la Iglesia, por qué hay tantos católicos que viven una doble vida? la única respuesta es que aún no se han encontrado con Cristo, porque el que se encuentra con Cristo, se va con Él. Cristo es y será siempre la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad. Por Él sabemos quiénes somos, por qué estamos aquí, cuál es horizonte de nuestra vida.

Cuando el Papa Juan Pablo II introdujo la humanidad en el nuevo milenio, le puso esta tarea, contemplar el rostro de Cristo. Esta es la tarea que hoy tenemos, contemplar a Cristo, admirar a Cristo, dejarnos deslumbrar por su sabiduría y por su amor, comprometer nuestra vida con Él que es la revelación suprema de la verdad, del bien, de la bondad de Dios. Ese encuentro vital con Cristo nos introduce en las dimensiones más profundas de la vida, por eso Benedicto XVI decía: No le tengamos miedo a Cristo que Cristo no nos quita nada, al contrario nos lo da todo. Hay sectores que le tienen miedo a Cristo. Solo desde Cristo nosotros comprendemos el cosmos, solo desde Cristo conocemos el misterio de la persona, solo desde Cristo conocemos la realidad de la historia, solo desde Cristo entendemos nosotros a Dios mismo, porque de Dios solo puede hablar con verdad y precisión el mismo Dios.

Novedades del discipulado cristiano.

Cristo como Maestro pide que sus discípulos se vinculen íntimamente con Él, los discípulos no son llamados para vincularse a algo (la Ley), sino a Alguien. El discípulo experimenta que la vinculación con Jesús es formarse para ser como Jesús, por eso, lo llaman Maestro, incluso antes de llamarlo Señor, pero Él es un maestro distintos a los maestros de Israel, pues el discípulo de Jesús no es simplemente un alumno, desafortunadamente hay muchos alumnos de Jesús y poco discípulos. Alumno aprende la ciencia (alumno = sin luz), el discípulo en cambio aprende más que conocimientos, aprende a vivir de una manera nueva, vive la vida del Maestro, se identifica con Él, está con Él para llegar a ser como Él. Dios no es una doctrina o una ideología, es una Persona (Benedicto XVI). Entre el maestro y el discípulo no puede haber separación, porque separados de mí no podéis hacer nada. (Jn 15).

1. La primera novedad está en el Maestro, este maestro no tenía estudios ni formación especializada y la gente se pregunta cómo podía entender sin haber estudiado, (Jn 7,15-16), pero al mismo tiempo se le reconocía como Aquel que habla con autoridad (Mc 1,21). La autoridad con la que Jesús habla y obra, es la autoridad que le viene del Padre, su autoridad le proviene de su unidad íntima con el Padre: El Hijo no dice nada que no le haya escuchado al Padre. Jesús no se adjudicó para sí mismo títulos, sabía que la verdad venía del Padre y por ello estaba en íntima comunión con Él. Su autoridad sobre la Ley es porque le viene de Dios: Habéis oído que se dijo, yo os digo. Jesús es la Ley, Jesús está por encima del sábado, Jesús es el Templo. Este maestro pues, no cabe dentro de los parámetros de los rabinos de Israel quienes justificaban siempre su interpretación sobre la Torá, sobre el Talmud o sobre tal o cual maestro.

2. La segunda novedad está en el tipo de discípulos. En la mentalidad judía y rabínica los discípulos escogían su maestro, basado es su simpatía, en lo que había investigado de él, sobre su ideología, su forma de pensar. En cambio en el discipulado cristiano es el maestros el que escoge a los discípulos, es Jesús el que los llama, pero además de esta novedad, tenemos que Jesús escoge sus discípulos entre aquellos que los rabinos despreciarían y no aceptarían: galileos, pescadores, publicanos, mujeres, etc; o porque se les consideraba impuros (así se consideraban a los galileos por su relación con los paganos), mujeres como María de Betania quien se sienta a los pies para escuchar a Jesús y es elogiada por Jesús por escoger la mejor parte. Los rabinos decían que enseñar la Ley a una mujer sería como tirarle perlas a los cerdos. Jesús escoge los pobres, los pecadores. Jesús escoge aquello a lo que Él mismo tendrá que hacer, a los que Él mismo tendrá que habilitar para poder hacerlos discípulos suyos. Esta intención de elegir a los “incapacitados” es querida por Jesús, en razón de que Él los habilitará.

3. La tercera novedad está en el objetivo de este discipulado. El objetivo de los rabinos era trasmitir la Ley, el conocimiento de ésta. El objetivo del discipulado cristiano no es la trasmisión de contenidos, sino de una persona para adherirse a ella, no se trata de conocer algo, sino de conocer a Alguien. Se trata de ser iniciados en Cristo, no simplemente de ser instruidos. Por ejemplo, en la Palabra de Dios podemos ser instruidos y saber mucho de ella, sin embargo, no ser iniciados en ella.

4. La cuarta novedad es la duración del discipulado, por ello, el discípulo cristiano será siempre un aprendiz pero no de unas ideas, sino de una persona viva, la de su maestro. Los discípulos están llamados a ser eternos discípulos del único Maestro que es Jesús en la escuela del evangelio. La razón de esto, es que nunca se logrará agotar el misterio de la persona de Cristo, Él es un tesoro del que siempre se sacan realidades nuevas, enseñanzas nuevas. La labor del discípulo es trasmitirlo. En los discipulados rabínicos normalmente éste tenía un término, el discípulo podría graduarse. En la escuela del rabí Jesús nadie se gradúa, allí siempre se es discípulos, únicamente discípulos. Nosotros no tenemos un magisterio personal para dar, lo que tenemos es el depósito de la fe del único Maestro, por eso, en la escuela de Jesús los discípulos están llamados a ser testigos, a trasmitir lo que han visto y oído, lo que han experimentado. Seréis mis testigos en Judea, Galilea... Ya Pablo VI lo señalaba: El mundo hoy le cree más los testigos que a los maestros y si le cree a los maestros es porque son testigos. El desafío para nosotros es ser testigos, la gente quiere ver en nosotros testigos.

5. La quinta novedad del discipulado esta en el compromiso del discípulo. El compromiso del discípulo rabino consistía fundamentalmente en aprender lo que se le enseñaba y responder por ello, en el discipulado cristiano en cambio, como consecuencia de la adhesión a la persona de Jesús, viene el compromiso y la vinculación con la causa e intereses de Jesús, es decir, el anuncio del Reino, porque se le ama a Él, el discípulo se compromete con la causa que le anima a Él, es decir, el Reino de Dios. Aquí no se trata de responder por una enseñanza que se ha asimilado, el compromiso del discípulo de Jesús lo lleva a soñar en lo que Jesús sueña, a querer lo que Jesús quiere, es decir la llegada del Reino.

6. La sexta novedad está en el estilo del discipulado. En las escuelas rabínicas los discípulos estaban obligados a servir a su maestro, le servían en su casa, le colaboraban en el manejo de sus bienes, era una forma del pago que los discípulos hacían al maestro. En el discipulado cristiano, es el Maestro el que sirve a los discípulos, este es el sentido de la actitud que ellos han de tener en la misión: Ustedes me llaman el maestro y el Señor y dicen bien porque lo soy... Así el discípulo tiene que entender su vida y su misión como servicio. Esto no es fácil de asimilar, a los discípulos les costó, sabemos como Jesús explícitamente tuvo que decirles: los príncipes de las naciones los subyugan, los oprimen, lo dominen. No será así entre vosotros... Jesús gesta en ellos la capacidad de entender la vida como servicio, el poder fue objeto de rivalidades entre los discípulos, Jesús tendrá que hacerles saber que ellos existen para servir a los demás, especialmente a los más pobres. Es entender la vida no como dominio sino como servicio. Se trata de ponernos al servicio de los demás y no por encima de ellos.

7. La séptima gran novedad se refiere a la radicalidad. Como resultado de esta adhesión a la persona de Jesús, se tiene la exclusividad, al lado de Jesús no cabe ningún otro maestro. Y esto no se refiere sólo en relación con otras personas, sino con todo lo que pueda estar en rivalidad con Jesús, incluso la propia vida. Es la pertenencia definitiva a ese único maestro. No podéis servir a Dios y al dinero... Si algo en mi propia vida obstaculiza el seguimiento del Señor, esto hay que dejarlo, no cabe ningún otro maestro. Esta radicalidad del seguimiento propuesta por Jesús en (Lc 14,25-35) pide la disposición del discípulo para estar libre, para que Jesús pueda disponer de Él.

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